Perder el miedo al error

¿Qué hacemos para que el miedo a cometer errores no nos paralice?

Ya no es el hecho de errar uno de los mayores miedos del ser humano sino las consecuencias de estos errores. Para la mayoría de las personas provocan un horrible malestar psicológico aunque casi siempre son catástrofes imaginadas por adelantado.

 Un error se produce cuando la predicción de los resultados que hemos ejecutado a la hora de tomar una decisión o en el momento de realizar una acción no se cumple.

Solemos tomar decisiones con el piloto automático de nuestros procesos mentales (sistema 1), afirma Kahneman. Y aunque a veces fallan y tiramos la cuchara a la basura y el envase de yogur al fregadero, esa posibilidad de fallar es el precio a pagar a cambio de velocidad, eficiencia y capacidad de adaptación al entorno. Sin embargo, las decisiones importantes las tomamos con el sistema 2, ya que implica una acción voluntaria, reflexiva y un mayor esfuerzo.

Un error se produce cuando la predicción de los resultados que hemos ejecutado a la hora de tomar una decisión o en el momento de realizar una acción no se cumple.

En general, cuando nos equivocamos es por una falta de información a la hora de llevar a cabo una acción que puede ser inaccesible o una mala interpretación por nuestra parte. Sin embargo más allá de las consecuencias del error, lo que nos preocupa es el coste emocional del darnos cuenta de que hemos metido la pata ya que el manejo de la frustración es algo que no todos sabemos gestionar de manera adecuada.

Debemos tener en cuenta para evitar consecuencias psicológicas graves que el error es algo habitual y diario y que, cuanto más nos acostumbremos, menos sufriremos las consecuencias. Además, de algunos de estos fallos, a veces, ni somos conscientes al no tener consecuencias, incluso hay errores que nos previenen de otros más importantes.

Hay que valorar los sesgos de negatividad en su justa medida ya que aunque sean un instinto de supervivencia, no siempre tienen que acertar.

También debemos ser conscientes de que prolongar el enfado, la rabieta y la frustración de un error no sirve para nada ya que las emociones negativas solo sirven para detectar dónde está el problema. Hay que ponerse en marcha y buscarle solución.

Por último hay que tener en cuenta de que si nos equivocamos siempre en el mismo asunto puede que sea hora de integrar una nueva perspectiva que nos haga ver dónde está el fallo. Aquí es donde podemos buscar ayuda de una persona de confianza, ya sea profesional o no, que nos dé una visión distinta y poder evolucionar.

Artículo extraído de www.psicologiaymente.com. Pincha aquí para ir al original 

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