la forma de ser más felices:

granularidad emocional

A veces es complicado saber lo que sentimos y, más aún, llegar a expresarlo. Nuestra felicidad se ve afectada por esta situación. En esta entrada vamos a ver cómo podemos ponerle fin a esto.

No somos conscientes, pero un correcto uso del lenguaje nos permite concretar más acerca de lo que sentimos y pensamos y, conseguir así, una mejor respuesta emocional. Esto es importante para darse cuenta de lo que mueve a uno mismo y para tratar mejor a las personas de las que nos rodeamos.

 

La respuesta a la pregunta ¿qué es la felicidad o cómo puedo encontrarla? parece ser una leyenda. Todos creemos tenerla, pero en realidad ninguna se adapta del todo. Sin embargo, Amàlia Creus, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, opina que “el secreto de la felicidad reside en la capacidad que tenemos de expresarla en palabras o, dicho de otro modo, en la habilidad para dar sentido a las emociones por medio del lenguaje”.

 

El secreto de la felicidad reside en la capacidad que tenemos de expresarla en palabras o, dicho de otro modo, en la habilidad para dar sentido a las emociones por medio del lenguaje

La clave está en cómo expresamos nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, según Creus. Aunque el entorno y el contexto cultural así como la experiencia de nuestra vivencias repercutirá también en este proceso.

No es una tarea fácil el contar con palabras lo que sentimos,  nombrarlo y distinguirlo con precisión, cuando va más allá de las emociones básicas. Existen 27 categorías emocionales, asegura un estudio de la Universidad de California. Por ello es difícil relatar con exactitud en que momento nos encontramos dentro de este gran abanico.

Es precisamente este abanico lo que llamamos “granularidad emocional”. El saber diferenciar y matizar nuestras emociones hará que nuestra granularidad sea alta. Por el contrario, no saber si estamos enfadados, indignados o fastidiados es señal de que la granularidad es baja. Mantendremos el control de nuestras reacciones en las distintas situaciones cuando empecemos a comprender y dosificar las emociones

En definitiva expresarnos con un lenguaje amplio que nos permita diferenciar las emociones, etiquetarlas y catalogarlas nos beneficiará en nuestro bienestar y en nuestra salud mental y emocional

Artículo extraído de www.objetivobienestar.com. Pincha aquí para ir al original

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